Un equipo de evangelización de Boise, Idaho, compartía la fe con los peatones en una concurrida vía pública. Un joven se les acercó, pero los evangelistas ya estaban hablando con otros. Entonces el hombre miró su mesa para ver qué tenían para ofrecer. Un folleto sobre "Las buenas noticias" llamó su atención. Tomó el panfleto y caminó unos metros, se sentó en la acera y leyó todo. El folleto explicaba el mensaje del evangelio: ¡que Dios el Padre nos creó para sí mismo por amor, que el pecado interviene para alejarnos de Dios, que el Hijo de Dios murió para liberarnos del pecado, que el Hijo envía el Espíritu Santo de Dios para que viva en nosotros y que estamos llamados a responder arrepintiéndonos, creyendo y siendo bautizados!
El joven recitó una oración de respuesta a Dios proporcionada al final del folleto. Se lee así:
Dios Padre nuestro, creo que por tu amor infinito me has creado. De mil modos he rechazado tu amor. Me arrepiento de cada uno de mis pecados. Por favor, perdóname.
Te doy gracias por enviar a tu Hijo para que muriera por mí, para salvarme de la muerte eterna. Escojo este día para renovar mi Alianza contigo y colocar a Jesús en el centro de mi corazón. Me rindo ante Él como el Señor de toda mi vida.
Te pido ahora que me inundes el alma con el don del Espíritu Santo, para que mi vida sea transformada. Dame la gracia y el coraje para vivir como discípulo en tu Iglesia por el resto de mis días. Amén
Cuando el joven completó el folleto, se levantó y volvió a la mesa, preguntando a los evangelistas dónde podría encontrar la iglesia católica más cercana para poder ir a rezar allí de inmediato.
Contenido de la Lección #2
El evangelio y el deseo de nuestro corazón
A pesar de todas nuestras diferencias, ¿qué es algo que todos tenemos en común? ¿Cuál es la única cosa que todos deseamos, sin excepción? Todos, sin importar quiénes sean, anhelan felicidad completa; y no hay felicidad para nadie excepto en Dios. Como dicen las Sagradas Escrituras: "Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende del Padre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación” (Santiago 1:17), y "Yo digo al Señor: Señor, tú eres mi bien, no hay nada superior a ti"(Salmo 16:2). Por lo tanto, cada corazón humano anhela a Dios, incluso si no lo saben.
El hecho más importante acerca de nosotros es que estamos hechos para alabar a Dios, para tener una unión íntima con Él, para hacer su voluntad amorosa y con acción de gracias para aceptar todas las cosas buenas que vienen de sus manos. En palabras del Catecismo de Baltimore, "Dios me hizo conocerlo, amarlo, servirlo en este mundo y ser feliz con Él para siempre en el cielo." Solo así podremos encontrar nuestra verdadera felicidad. "Nos has hecho para ti", escribió San Agustín, "y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti."[1]
¿Pero cómo encontramos a Dios? ¿Cómo sabemos quién es Él? ¿Cómo aprendemos su voluntad y alcanzamos la unión con él? … Aquí es donde entra el evangelio.
En la última lección, explicamos que el evangelio es el mensaje de salvación en Jesucristo. Dijimos que el evangelio es el mensaje de la victoria de Dios sobre todas las formas de esclavitud, especialmente la esclavitud del pecado, la muerte y el infierno. El pecado nos impide disfrutar de la unión con Dios, por lo tanto, nos impide tener una felicidad total y el cumplimiento de todo deseo. Solo Jesús nos salva del pecado y hace posible que tengamos la unión más íntima con Dios. Jesucristo es el único entregado al mundo a través del cual los seres humanos pueden encontrar su completa liberación del mal y su completa felicidad: “Porque no existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos alcanzar la salvación”(Hechos 4:12).
Incluso solo por esta razón, la proclamación del evangelio es de suma importancia. En esta lección, presentaremos una nueva palabra, una palabra bíblica: "kerigma." Si bien no es realmente necesario que un evangelista conozca la palabra "kerigma", será útil saberlo, porque el kerigma debe estar en el centro de su trabajo de evangelización. Después de considerar el sentido y el significado de la palabra "kerigma", consideraremos el poder del evangelio.
¡Qué hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias! (Rm 10:15; ver Is 52:7)
Esquema del Tema
- ¿Qué es el kerigma?
- ¿Qué significa la palabra "kerigma"?
- ¿Cuál es el contenido del kerigma?
- ¿Por qué evangelizamos?
- Vida en lugar de la muerte
- ¿Qué se entiende por "poder de Dios para la salvación" (Rm 1:16)? ¿Por qué el kerigma tiene poder?
- Somos instrumentos de salvación en las manos de Dios
- La gracia de Dios acompaña al kerigma
- ¿Cómo se ve el "poder para la salvación"?
- “Corazón compungido”
[1]Ángel Custodio Vega Rodríguez (trans), Obras de San Augustin II, Las Confesiones (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1974) 73.