Introducción a La Evangelización Lección 2.7 Pensamientos Finales

Pensamientos Finales

El kerigma — “la predicación” — de Jesucristo es el mensaje central del evangelio. Y el evangelio es el poder de Dios para la salvación. Ya ha impactado las vidas de aquellos de nosotros que nos consideramos cristianos, conformándonos en Cristo y preparándonos para la salvación eterna. ¡Pero debería hacerlo de nuevo (y de nuevo)!

Si nos hemos comprometido a seguir el Camino de Jesucristo y hemos respondido al llamado a la evangelización, entonces debemos crecer en madurez cristiana. Los evangelistas son hombres y mujeres de fe que viven y respiran el evangelio de Jesucristo cada vez más a medida que pasan los años. Están convencidos de que "el hombre no vive sólo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios" (ver Deut 8:3; Mt 4:4), y por eso se toman el tiempo todos los días para leer la Palabra de Dios y rezar. Al igual que María de Betania, se sientan a los pies del Señor Jesús y escuchan Sus palabras (ver Lc 10:38-42). Someten sus vidas a la Palabra de Dios, a la Iglesia y a la gracia de los sacramentos.

Aun cuando renovamos nuestro compromiso de compartir el Evangelio con nuestros amigos, familiares, compañeros de trabajo, conocidos y extraños, no olvidemos ser fuertes en el conocimiento del Evangelio por nosotros mismos. Aunque el kerigma es valioso para la salvación simplemente por ser predicado (ver Filipenses 1: 15-18), su poder es aún más activo en aquellos evangelistas, como San Pablo, que han dejado que ese poder los controle (ver 1 Cor 2:1-4). A través de muchas oraciones, sacrificios, obras de caridad y los sacramentos, el Espíritu Santo los ha transformado en una semejanza de Jesús. Cada uno de nosotros está llamado a esto, y puede obtenerlo a tiempo, si nosotros, como ellos, nos sometemos a la gracia de Dios y cumplimos los mandamientos de Jesús.[21]

[21] Especialmente el mandamiento del amor. Ver Juan 14:15-24.